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Día a día

Empezar por el cliente

El trabajo no empieza por "qué transacción voy a hacer". Empieza por "quién tengo delante". Atender está hecho así: busca a la persona, abre su ficha y haz todo desde ahí.

  1. Busca a la persona, no al ticket

    Teléfono, nombre o IMEI — lo que te den. El teléfono es lo más rápido porque es lo único que todo cliente se sabe de memoria.

  2. Los últimos atendidos, a un toque

    La gente que acabas de atender se queda en pantalla. Cuando alguien vuelve a los diez minutos porque se le olvidó preguntar algo, no tecleas nada.

  3. Su ficha es donde se trabaja

    Abre al cliente y tienes todo lo suyo en un sitio: sus reparaciones, sus compras, lo que debe, su crédito de tienda. Arranca una reparación, una venta o una cotización desde ahí y ya queda ligada a la persona correcta.

  4. El de paso no se penaliza

    Quien compra un cable no quiere darte su teléfono, y venderlo no debería costar más que antes. El de paso es un botón de primera línea. Si tu tienda exige registrar al cliente, esa política se sigue aplicando.

  5. Aparca una venta y vuelve luego

    Venta a medias y suena el teléfono, o llega otro cliente con una sola cosa. Apárcala. Se queda esperando con su nombre, sus artículos y su total, y la retomas cuando puedas — en vez de empezar de nuevo o tener el mostrador bloqueado.

Un cliente, un número de teléfono. El mismo número no puede pertenecer a dos clientes, así que las historias no se parten por la mitad. Si no encuentras a alguien, prueba con el teléfono antes de volver a crearlo.
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